Por, Abraham Puertas:
Las consecuencias del fraude electoral y golpe de estado, por parte del régimen de oprobio de Nicolás Maduro y su equipo de tiránica estalinista en Venezuela, sino se suprime a tiempo, se convertirá en éstos próximos años, en un promotor del “terrorismo” en el resto de los países del norte, centro y sur de toda América. Cabe mencionar, la reelección de Maduro significa que su régimen usurpará el poder hasta el año 2030, incrementando su penetración en los países vecinos.
Ese es el peligro real y efectivo, más allá del planteado problema migratorio de la población venezolana, hacia al resto de países democráticos cercanos y del mundo entero, huyendo de la grave crisis política-social-nacional de nuestro país. El problema real y evidente, es el régimen Castro Comunista cubano, el tantas veces denunciado y develado, proyecto continental de penetración e influencia de las potencias enemigas de la libertad en democracia, como China, Rusia e Irán, los movimientos Hamas y Hezbolá, en el entorno de los estados americanos.
El régimen tiránico de Maduro, sus secuaces y esbirros, no son más que “títeres” del régimen Castro-Comunista-Estalinista que ha usurpado el poder tanto en Cuba (por 60 años) como en Venezuela (por 25 años), haciendo de nuestro país, desde la isla de Cuba cabeza de playa en el Caribe de su régimen hegemónico, hacia el resto de pueblos de americanos.
La cabeza del Iceberg, lo visible y aparente, es el problema migratorio de venezolanos obligados por las circunstancias a huir de nuestro país, dadas las paupérrimas condiciones existenciales en suelo venezolano, resultado de la práctica de dominación oligopólica, doblegamiento de la voluntad de los trabajadores y desmontaje de la infraestructura productiva, empresarial e industrial de Venezuela, incapacitando la economía nacional; sustituyéndola por inversionistas “comerciales” de dudosa procedencia de los países que apoyan a la tiranía en Venezuela, más no generando capacidad industrial en infraestructura productiva, fomentando un vicio dentro de cualquier sana economía.
El régimen de oprobio miente, acusando de nuestra crisis económica a las medidas de bloqueo de EEUU a la economía nacional, pues, desde hace muchos años atrás, vienen de manera programada desmantelando la infraestructura productiva y de servicios en Venezuela, para someter a la población venezolana, quienes se ven abrumados, ya por las altas tasas inflacionarias de alimentos, medicinas y tratamientos clínicos, como por el corte indiscriminado de servicios básicos de agua, energía eléctrica, gas domiciliario; demás alimentos, víveres, bienes y servicios que, a pesar de ahora abundar, en los centros comerciales de empresarios afectos al régimen, la mayoría de origen iraní y de sus testaferros criollos, los trabajadores venezolanos no tienen acceso dados los bajos sueldos y salarios de hambre que devengan mensualmente.
Hay más razones de fondo por explicar, pero bástese señalar, por los hechos más que por las palabras, la necesaria y oportuna obligación por parte de los países del mundo libre y en democracia, sino quieren ver sus economías y pueblos sufriendo los males de Venezuela, vistas las ya evidentes formas de penetración e influencia terrorista en la geopolítica de nuestros países. Es vital y necesario, para la sobrevivencia de la libertad y la democracia, responder contundente y de manera decisiva, a deponer el régimen tiránico en Venezuela, accionando y activando aquellos mecanismos internacionales, más allá de la retórica diplomática, para hacer efectiva y eficaz, la recuperación de Venezuela al marco de la democracia y la libertad.
El costo histórico, muy a nuestro pesar, es el sacrifico de un pueblo desarmado, clamando apoyo, por su libertad desde Venezuela, oprimido por la bota militar corrupta y cancerbera, de aquel régimen de oprobio igualmente inmoral e ilegítimo. Un costo nada comparable, al costo de dejarlos en el poder por otros largos seis (6) años más de transgresión a la verdad, de quienes en nombre de la "libertad" condenan de hambre y miseria al pueblo venezolano.
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